PRÓLOGO
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Muchos de los que veáis esta web pensareis que es como otras tantas que ya habéis visto sobre el tema. Pues sí, claro que es como las demás, aunque lo que se pretende con ella es reconocer la valentía, el coraje, el esfuerzo, el tesón y la humildad, nunca puestas en duda por mi parte, que caracteriza a unas gentes que únicamente quieren vivir de su trabajo. Por eso solamente pretendo hacer un pequeño y sincero homenaje a todos aquellos que desde el día 13 de Noviembre han visto trastocadas sus vidas por algo que nunca debería haber pasado. Todos ellos, tanto los que tienen una directa relación con el mar, como los que indirectamente viven de él se merecen una dedicatoria especial por todo lo que han hecho y demostrado. Recuerdo tristemente las miradas perdidas de las gentes, los primeros gestos de desesperación al ver su mar, sus costas, sus playas, sus trabajos, sus vidas.... amenazadas por una espesa capa de fuel-oil que por desgracia lo cubría todo. También recuerdo como los marineros se echaban a la mar en sus barcos, no para faenar, sino para recoger, con sus manos, el chapapote que llegaba. Aquello era imposible de parar, nadie sabía que hacer. A medida que pasaban las horas la catástrofe se hacía cada vez más y más grande. Las costas de Muxía, Camariñas, Finisterre, Carnota, Muros, Ribeira, etc, etc. ya estaban perdidas y el riesgo para las Rías Baixas era cada vez mayor.... Daba la sensación de que no habría manera de atajar el desastre, o por lo menos eso era lo que yo pensaba.... Pero de repente todo cambió, la desesperación se convirtió en lucha, lucha contra aquella capa densa y espesa de fuel que cubría el mar y las costas bajo una túnica negra presente miraras donde miraras. Allí estaban los marineros, los percebeiros, las mariscadoras, las amas de casa....., todo el pueblo peleando por aquello que era, y seguirá siendo suyo, el mar, que es su corazón y su alma. La unión entre ellos era algo que nadie imaginaba. Incluso las rencillas y enemistades se habían olvidado y todos trabajaban como si fueran hermanos. Sencillamente....¡¡impresionaba!!. Después llegaron voluntarios de toda España para ayudar en las tareas de recogida de chapapote. Todo el mundo era como una inmensa piña, una marea blanca, que, día tras día, bajaban a las playas a recoger fuel. Nadie descansaba, nadie se quejaba, nadie se rendía... Ahora solamente queda seguir peleando porque es lo que siempre se ha hecho en Galicia, pelear y pelear. Pelear por lo nuestro, por nuestros trabajos, por nuestras familias, por nuestra tierra, por nuestro mar. Pelear por lo que tantos años nos ha costado conseguir y que nunca nadie nos podrá quitar. Hablo de todas aquellas personas que siempre han vivido de los frutos que da el mar y la tierra. Ellos nunca se cansarán de luchar..... Algún día recordaremos esto, no como una tragedia, sino como el día en que Galicia gritaba al unísono.............¡¡NUNCA MÁIS!!.
Sirvan por lo tanto estas páginas para recordar a todas aquellas personas que han aportado su granito de arena para que las costas de Galicia vuelvan a ser las de siempre. |
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